Laura Tardón entrevista a Joaquin Fuster, copiado de elmundo, 15-6-18. Lleva más de cinco décadas centrado en el estudio de la corteza prefrontal. ¿Por qué eligió esta parte del cerebro? Las regiones menos conocidas son las más interesantes para nosotros. Concretamente, la corteza cerebral en general y la prefrontal en particular, sede de todas las funciones ejecutivas que son esenciales para la libertad, como la planificación y la toma de decisiones. Inspirado por algunas de las teorías de Ramón y Cajal sobre las conexiones neuronales, no ha cejado en su empeño por saber más y más de la corteza prefrontal. ¿Qué la hace tan importante? Hemos verificado su importancia en las funciones cognitivas y ejecutivas. Es lo que abre el organismo del niño y del adulto (su desarrollo no se completa hasta la tercera década de vida) al futuro. Una clave en la educación de los pequeños es justamente el desarrollo de esta parte de la corteza. Sólo postergando la gratificación es posible tomar decis...
Gueshe Ngawang Dhargyey, extraído de studybuddhism el 5-6-18. Un día, estaba Milarepa solo, en una cueva. Llegaron dos visitantes y comenzaron a cuestionarlo: “¿No tienes compañía? ¿No te sientes solo?”. “Siempre he vivido con alguien. Nunca solo”, replicó él. “¿Pero con quién?”, preguntó el más joven. “Con mi bodichita”. “¿Y él en dónde está?” “En la casa de mi conciencia”. “¿Qué clase de casa es esa?”, inquirió el invitado más viejo. “Es mi propio cuerpo”. El hombre pensó que Milarepa estaba bromeando. Le dijo a su joven acompañante: “Vámonos, esta es una pérdida de tiempo, él sólo está siendo sarcástico”. El joven respondió: “No, quizás podamos aprender algo aquí”. Se volteó nuevamente hacia Milarepa. “¿Dirías que la conciencia es la mente y el cuerpo la casa?”. “Sí, eso es exactamente lo que quiero decir”, respondió Milarepa. “En una casa ordinaria se pueden quedar muchas personas, pero ¿cuántas mentes diferentes puede albergar un cuerpo?”. “Por lo g...
Artículo escrito por Ruth Holtz, copiado el 2-2-17 de aquí. La forma en que expresamos nuestras emociones y las consecuencias que ello tenga para nuestra vida y nuestras relaciones la aprendemos de nuestros padres y de las personas importantes de nuestra infancia. Hay dos historias que se tejen a este respecto. Una de ellas es en la que el niño aprende por imitación o por modelaje de los padres u otras personas importantes en su desarrollo, y esto lo realiza tanto de forma consciente como inconsciente. La otra historia es la que resulta de aquella marca que dejan en el sistema nervioso las vivencias y las emociones que el niño vive. Influye en ello el que se le permita o no expresarlas, en especial las relacionadas con los conflictos en los que la agresión o el miedo predominan, ya que son las emociones clave que activan las respuestas ante el estrés. Las emociones vividas más frecuentemente producen un cierto funcionamiento en el sistema nervioso, tanto central...
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